Entorno

UN PARAJE NATURAL

El municipio de Cortes de Pallás, uno de los más amplios de la provincia de Valencia con sus algo más de 234 kilómetros cuadrados, se ubica en tierras del interior; sirviendo de transición entre la costa mediterránea y la meseta castellana.

El pueblo de Cortes ocupa el centro de la parte final o meridional del Sistema Ibérico español, en el vasto territorio montañoso que se extiende entre el eje Buñol-Requena por el norte y Xàtiva-Almansa por el sur; complejo y abrupto macizo montaraz conocido cómo “Plataforma Geológica del Caroche”.

Paraje aislado y natural que corta por el centro el impresionante cañón encajonado del río Júcar (que nace en la provincia de Cuenca y desemboca en Cullera) y cuyas cimas, que llegan a alcanzar los mil metros de altitud sobre el nivel del mar, se deben a los plegamientos de tipo “Alpino” que tuvieron lugar durante la época Terciaria.

Ello da al pueblo de Cortes y a todo su término municipal (de unos diez kilómetros de ancho por otros veinte de largo) unas características que hoy son óptimas para practicar el excursionismo, el senderismo y el turismo de naturaleza en general pero que, en el pasado, obligó a sus habitantes a trabajar duro para su supervivencia diaria.

El terreno es calcáreo o calizo en su parte superior, lo que propicia la formación de carbonatos cálcicos con las lluvias levantinas de primavera y -especialmente- otoño (“gota fría”); que configuran las múltiples cuevas, sumideros y corrientes subterráneas que luego se traducen en numerosos y frescos manantiales y fuentes. Por ello mismo es rocoso y fracturable, presentando un paisaje geológico de cortados, cintos y muelas de gran espectacularidad; sobre el que brota un denso bosque mediterráneo de pinos y carrascas, con un sotobosque de matorral espeso y variado conocido como “maquis”.

3- foto Miguel Aparici

EL CAÑÓN DEL JÚCAR

El cañón del Júcar, cuyas aguas no eran aprovechables para el riego por su profundidad, ha propiciado -no obstante- un extraordinario paisaje de explotación sucesiva por saltos hidroeléctricos; con balsas, tuberías, presas, viaductos y centrales subterráneas. Elevando a Cortes al primer nivel tecnológico europeo en esta área.

Gran parte del territorio está ocupado por la llamada Muela de Cortes de Pallás, base de una Reserva de Caza Mayor (con cabras montesas, muflones, ciervos… protegidos), acabando por la parte Sur con una altísima pared recortada que ostenta el vértice geodésico “Cabra Hispánica”, con algo más de mil metros sobre el nivel del mar.

Al pie de esta Muela, cuya ceja tiene una altura de unos ochocientos metros, se encuentra el callejero -todavía de traza morisca- de Cortes; asentado a unos cuatrocientos metros de altitud y separando un punto y otro la espectacular senda de caballerías en zigzag que actualmente (rebautizada por el Cronista local como “Senda Cavanilles”) es un mirador natural único y un preciado “jardín botánico” sin paredes.

UN “DON” DEL BARRANCO DE LA BARBULLA

A la parte norte o margen izquierda del río Júcar, se desarrolla la otra mitad del mundo cortesano; compuesto, a Levante, por la altiplanicie de la Muela del Oro (con su aldea del mismo nombre) que se recorre cuando se llega desde Buñol y, a Poniente, por el “pasillo” natural que se desarrolla por el pie soleado de la atravesada Sierra Martés (también con dos picos de más de mil metros) que cobija las sucesivas aldeas cerealistas y vitícolas de Venta Gaeta, Los Herreros, Viñuelas, Castilblanques y La Cabezuela. Esta última, ya, con características propias del altiplano de Requena.

El pueblo de Cortes, por su parte, es exactamente un “don” del Barranco de la Barbulla; copioso manantial -nacido en las entrañas de la propia Muela- que corre hacia el Norte para caer en cascada o Chorrador (antaño de casi cien metros) sobre el río y, hoy, sobre el inmenso embalse que se alarga hasta el vecino pueblo de Cofrentes. No sin antes haber permitido que, en sus terrosas laderas barranqueñas, los moriscos -en particular- hayan labrado primorosas huertas de regadío; atravesadas de acequias y albercas o estanques.

cortes de pallás