De Hidroeléctrica a Iberdrola

ARRANQUE DE LOS PROYECTOS HIDROELÉCTRICOS

Aunque las aguas del río Júcar -que atraviesa el término de Cortes por un profundo cañón- no ofrecían ninguna posibilidad de uso para el riego-, los ingenieros ya se dieron cuenta (a principios del siglo XX) que podían ser bien empleadas para explotaciones hidroeléctricas. Puesto que, uniendo el régimen pluvial mediterráneo -con dos picos en primavera y otoño- a la naturaleza calcárea y kárstica del terreno, se tenía todo el año un caudal bastante homogéneo saliendo de los manantiales y corrientes subterráneas.

Por ello, en el mismo límite de provincial con Albacete se levantó la pequeña presa de El Molinar; en la zona de La Manchuela y municipio de Casas de Ves. Desde donde, por macrotúneles excavados en la roca caliza, el agua del Júcar era transportada y dejada caer -a través de largas tuberías- sobre el río Cabriel; antes de que ambos confluyeran en nuestra vecina población valenciana de Cofrentes.

El siguiente paso, en los años “20” del vigésimo siglo, fue construir otra presa y otro salto ya sobre los términos de Cortes de Pallás y Dos Aguas. En un proyecto, pues tenía prevista presa en la zona de El Ral y salto en terrenos de Dos Aguas. Finalmente el complejo comenzó en Cofrentes, en la zona de huertas de melocotoneros de Embarcaderos (por las bajadas de pinos de Cuenca) y, además, no llegó al territorio dosagüino -por problemas de filtraciones en los estratos finales- y se concluyó en lo que iba  a ser un gran sifón sobre el barranco de Los Gallegos; que acabó siendo el Salto de Rambla Seca, con su correspondiente gran y bien planeado poblado residencial de los operarios. Eso sí, donde se había previsto -inicialmente- el salto se levantó la pequeñita presa de El Naranjero y , por largo túnel montañero, se llevó aguas al posterior salto de Millares. Completándose un complejos sistema “en cascada”, a lo largo del recorrido fluvial; en su paso por Cofrentes, Cortes de Pallás y Millares.

 

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53-Foto Miguel Aparici - VIADUCTO EMBALSE CORTES

51-Foto Miguel Aparici - ENTRADA CENTRAL CORTES

EL CORTES DE PALLÁS RENOVADO

Estas obras revolucionaron, con cientos y cientos de operarios (trabajos a pico y con dinamita) la vida de los cortesanos durante muchos años; cortando el grifo de la emigración, incluso a América.

La carretera asfaltada que abrió Hidroeléctrica, de Millares a Cortes, permitió el paso diario de un autobús que cambiaba de margen por el pontón de Rambla Seca y se dirigía a la ciudad de Valencia.

Un medio siglo después, en los años “80” llegó a Cortes otro nuevo proyecto; cuando la empresa explotadora ya tenía el nombre de Iberdrola. Consecuencia de la construcción, en la década anterior, de la Central Nuclear de Cofrentes; de donde se utilizaría la “energía sobrante” en las horas de menos consumo de electricidad, para bombear agua hacia lo alto del monte que se volvería a dejar caer.

Nuevamente, varios miles de personas volvieron a Cortes; creándose poblados enteros nuevos y mejorando la carretera para el paso de autobuses y maquinaria.

BIENVENIDOS AL “FIORDO VALENCIANO”

Se anuló el salto de Rambla Seca. Se levantó la gran presa de Cortes II, creando un pintoresco embalse cuya cola alcanza (a más de una decena de kilómetros) la villa de Cofrentes. Se levantó, sobre él, un viaducto de más de cien metros de altura. Se abrió una macrocentral eléctrica en el corazón de La Muela. Se construyó una carretera hasta la cima de la montaña y, allí, un vastísimo depósito de aguas en forma de riñón; al que se dotó de una inmensa tubería, con un salto de quinientos metros. Y aún se hizo, aguas abajo, una nueva y mucho más grande presa de El Naranjero; para seguir alimentando el canal de Millares y para regular las aguas destinadas al riego y la bebida de los campos y pueblos de la llanura.

Finalmente, en estos inicios del siglo XXI, se ha vuelto a llenar Cortes de operarios; con el fin de construir la ampliación de la caverna interna de la montaña, al objeto de montar varios generadores más. Estos alimentándose, ya, de una segunda tubería de caída que -en esta ocasión- se ha construido oculta por el interior de la ladera de La Cortada.

Finalizada esta ampliación y constituido el complejo hidroeléctrico de Cortes-La Muela en uno de los mayores referentes de ingeniería hidráulica a nivel europeo, el paisaje de Cortes de Pallás queda marcado, de entrada, por el embalse, el viaducto y la tubería descendente; que pueden ser contemplados y fotografiados desde el mirador (en la margen izquierda, antes de cruzar el río) de La Tierra Colorá.

Habiéndose convertido, a día de hoy, el largo itinerario acuático entre las paredes verticales del cañón (bautizado por el Cronista como “el fiordo valenciano”) en un gran reclamo turístico; gracias al ameno paseo excursionista, por sus aguas, en barca acristalada (a la que designó como “el bateaux mouche del Júcar”).

 

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52-Foto Miguel Aparici - TUBERIA DEL SALTO DE CORTES